El misterio de los anasazi

El siglo de la conquista - Hechos

Su nombre en lengua navajo significa los antiguos, aunque se ignora el nombre con que se definieron a sí mismos. Habitaron una extensa franja territorial que ocupan los actuales estados de Utah, Colorado, Nuevo México, Arizona, Sonora y Chihuahua hace más de mil doscientos años.

Fueron cazadores que utilizaron arco y flechas con puntas de piedra para matar presas como venados, antílopes, ardillas, guajolotes y águilas que les proporcionaron alimentos y pieles para vestirse durante las diferentes estaciones del año en regiones tan variadas; también se desempeñaron como agricultores de calabaza, alubias, maíz y tabaco, así como tejedores de una cestería de trama tan cerrada que podía transportar incluso líquidos.
Los anasazi decoraban sus vasijas con entramados abstractos -cuyos referentes reales desconocemos- en ocre, rojo y negro, una paleta de colores cercana a la de su ambiente físico.

Como arquitectos, construyeron calles de sesenta millas de largo sin ayuda de elementos con ruedas ni caballos, así como sistemas acuíferos que desarrollaron durante amplios períodos y que bien pudieron llevarles, de modo acumulado, más de trescientos años de trabajo.

Sus casas cuadradas -kivas- son altamente representativas de su visión del espacio, cuentan con dos hoyos en el centro, uno para las posesiones materiales y otro para que allí se estableciera el espíritu del mundo; lo mismo levantaron construcciones de hasta cinco pisos con cincuenta o sesenta cuartos con pequeñas entradas de aire, hechos exclusivamente con bloques de tierra secados al sol, llamados ""adobe"" -del árabe ""al toba""- por los españoles, una suerte de ladrillos pegados con materia vegetal, tierra y agua que las convirtieron en el hábitat más seguro y sólido conocido hasta entonces.
Como legado documental, lo más próximo a este concepto que recibimos de ellos son unos petroglifos gigantescos en los muros de unos altísimos cañones, en la ribera de lo que fueron ríos, hoy día secos, en estos dibujos, probablemente se representan a sí mismos junto a otros animales, en lo que se cree ""es una celebración con elementos astronómicos de su paso por la vida"".

Existen pruebas arqueológicas de que entre 1200 y 1250 años d.C., algunos anasazi regresaron a sus tierras buscando la antigua conexión con los espíritus de los cañones, despareciendo misteriosamente en 1300 d.C., aunque se dicen descendientes de aquellos los mogollones, hohokam, pataya, zuñi, hopis, pimas, grupos de indios radicados en paisajes áridos o tribus expulsadas de sus tierras y obligadas a refugiarse frecuentemente en regiones de montañas heladas, casi siempre víctimas de persecuciones dirigidas por el ejército estadounidense, colonos mormones, o mercenarios.