Las misiones en California

La Nueva España - Hechos

       Los exploradores españoles del siglo XVI creyeron que California era una isla. Lo mismo pensó el pirata Francis Drake, quien desembarcó en San Francisco en 1579 para reparar su barco, nombrando esa tierra Nova Albion y continuó la creencia hasta 1700, con el tránsito anual de un barco comercial entre los puertos de Manila y San Francisco.

 

       Ya hacia 1800 aparecía Baja California en un mapa como una península separada de la alta California; ésta última, fue parte de México hasta 1848, cuando fue firmado el tratado de Guadalupe-Hidalgo con el que se puso fin al conflicto con Estados Unidos y México cedió más de la mitad de su territorio, incluida la Alta California.

 

       Se calcula que al desembarcar los primeros españoles, había más de 200 tribus dispersas a todo lo largo del territorio californiano. Los conquistadores sostuvieron una estrategia espiritual iniciada en 1700, avanzando a pie con los misioneros en una ruta denominada ""Camino Real"", desde San Diego hasta Sonoma -a 132 millas de lo que hoy es San Francisco-, sembrando 21 misiones en su trayecto. La primera fundada en 1769.

 

       Cada una fue un proyecto que requirió procedimientos burocráticos de carácter epistolar entre misioneros y el virrey que duraron meses. Su construcción requirió la protección de militares que detuvieran los ataques de los indígenas reacios a la colonización religiosa.

 

       Edificadas con una arquitectura sumamente simple que en ocasiones asemeja a las de las rancherías españolas, consistentes en conjuntos de construcciones alrededor de un patio central, hechas mediante estructuras masivas de adobe y piedra, algunas trabes para sostener los techos, puertas gruesas y sin adornos y muebles básicos de tablones para los interiores.

 

        Una suerte de ciudades en miniatura que teóricamente ofrecieron refugio, medicinas, seguridad, sustento, vestido y trabajo a los indígenas evangelizados. Los predicadores solían presentarse como filántropos interesados en civilizar o ""rescatar para el cristianismo"" a los indios ""salvajes"", cuando en realidad hay pruebas contundentes de que los subyugaban, borraban sus vínculos étnicos y, en general, se avasallaba todo aquello que favoreciera el establecimiento de los colonos europeos. La última misión fue abierta un 4 de julio de 1823 contando para entonces 31,000 indios cristianizados.