Dueñas de la imagen: Fotógrafas de México

La revolución - Vida Cotidiana

Cuando pensamos en la producción fotográfica mexicana, sobre todo, la que va de finales del siglo XIX (1870) y hasta los primeros años de la posrevolución (1930), nuestro universo se limita a las grandes agencias y a los connotados miembros que las conformaban (Casasola, Abitia, Escobar, etc).

O en el mejor de los casos, a aquellos artistas independientes (Jackson, Kahlo, Brehme, etc), que por sus propuestas aportaron, en su tiempo, y en hasta nuestros días, elementos hipertextuales que contribuyen a la reconstrucción de un hecho histórico.
 
Todos eran hombres, hubo un sinfín de mujeres fotógrafas, quienes desde distintos ángulos y perspectivas recrearon una buena cantidad de aspectos de la vida social, política y cultural, desde el porfiriato, pasando por la revolución, hasta los años de la reconstrucción mexicana.

Recientemente apareció Mujeres detrás de la lente (Ema Cecilia García Krinsky, México, Conaculta, 2013), un recuento por demás interesante, que recopila el trabajo fotográfico de artistas, mexicanas y extranjeras, por más de un siglo. Pero más allá de tratarse de un simple recuento de fotógrafas, la puntual investigación nos permite reflexionar acerca de este periodo, para tener una nueva lectura del momento, a partir de la brillante participación de estas mujeres.

Por ejemplo, en 1871, durante la presidencia de Juárez, se creó la Escuela Nacional de Artes y Oficios para Señoritas, en la cual, entre otras materias, destacaba la enseñanza de la fotografía. Más allá de la cuestión educativa, esto permitió comenzar a incluir a las mujeres en la esfera productiva de la sociedad.

De este tiempo, resalta el trabajo de Margarita Henry ""Galdina"" y de Vicenta Salazar, de quien se conocen trabajos de tarjetas de visita de funcionarios, como del propio Juárez y Guillermo Prieto e imágenes de estudio.

La lista puede ser interminable, tanto de ""fotógrafas independientes como de estudios"", tal como lo publica el Anuario del Comercio de la Industria de la Magistratura y de la Administración de la República Mexicana en 1912.

Por mencionar algunas: Irma M Aguilar, Natalia Baquedano, Victoria Torres, las hermanas Ana y Elena Arriaga, Elisa Escudero y por supuesto Sara Castrejón. De esta última, por supuesto, destaca su participación en la lucha armada, al consignar la campaña maderista contra los zapatistas de Teloloapan, Guerrero en 1911.

María Santibañez, por ejemplo, destacó por su trabajo de retrato a políticos y artistas de la época. Su obra destacó al grado, que muchas de sus imágenes fueron publicadas en el Universal Ilustrado a partir de 1920.

Pero el concepto de la fotografía evolucionó. Durante los años de la posrevolución y sobre todo cuando Vasconcelos se convirtió en Ministro de Educación, y la cultura fue una prioridad, las imágenes se volvieron elementos de representación artística, destacando, por ejemplo, la fotografía de arquitectura en las obras de Tina Modotti y de la mujer de su discípulo, Lola Álvarez Bravo.

Esta obra permite, como señala Carmen Boullosa: ""reformular el mito original: evidencia de que no aparecieron las mujeres como un trozo mochado al patrón original masculino, sino como las creadoras de lo único que nos reivindica como humanos (o como dioses): el arte"".