La epopeya mural de Bonampak

El siglo de la conquista - Hechos

Giles Healey y su esposa Sheila desembarcaron en Yucatán en 1944 para iniciar un curioso capítulo, a la manera de los aventureros románticos, haciendo registros fotográficos de las ruinas mayas. Apenas trascurridos dos años de su llegada a la región, descubrieron -guiados por indígenas lacandones-, una especie de acrópolis inmersa en siglos de selva, a la que los indios llamaban Bonampak (quizá pueda traducirse como ""ciudad de los muros pintados"").

En ese extraordinario sitio destacaba una construcción abovedada que había sido orientada por sus antiguos habitantes hacia la Vía Láctea o Sacbé, el camino blanco del cielo. Más tarde, algunos estudiosos verían esa construcción como una suerte de casa cósmica o templo axial, levantada siglos atrás para conmemorar los tres lustros de la entronización del gobernante Chaan Muan II. Tres ciclos de gobierno están registrados en cada uno de los murales de los tres cuartos que componen su formidable interior, mediante temas sintetizados iconográficamente y recurriendo a la figura humana como el elemento principal de la narrativa pictórica. En esas imágenes se cifran y entrecruzan los acontecimientos históricos y míticos de manera simultánea.

En el primer cuarto se unge y viste al gobernante entre representantes de otras ciudades mayas, danzantes de un inframundo acuático portando nenúfares -un poderoso alucinógeno-, ante la vista del dios Itzamná, deidad de la sabiduría. La escena transcurre debajo de símbolos celestes con un fondo de color yaxcab -cosa clara- una tonalidad de connotaciones religiosas parecida al azul turquesa.

El segundo cuarto guarda las imágenes desbordantes de una batalla acaecida durante el amanecer del 2 de agosto de 792 d. C. La escena es sumamente naturalista, en ella destacan la dinámica de los cuerpos en enfrentamiento, subrayadas por los sacrificios y las  humillaciones de cautivos con expresiones atormentadas y anatomías que contrastan con la impasibilidad de los vencedores. Entre los personajes hay nobles y gobernantes de otras ciudades, sin embargo, destaca Chaan Muan II como el eje del cosmos. El fondo del mural de este cuarto fue hecho con un color azul llamado eekzamen -cielo entre dos luces-.

En el tercer cuarto tiene lugar una celebración en que Chaan Muan II y su familia son el núcleo de atención; en la escena participan danzantes con enormes tocados hechos con plumas de quetzal, personajes deformes, músicos; hay diálogos entre los personajes de alto rango. También se aprecian sacrificios y auto-sacrificios, así como símbolos relacionados con la abundancia. El fondo de la escena está realizado básicamente chak, una tonalidad rojiza relacionada con la sangre. El artista, de cuya sensibilidad y dominio del oficio surgieron los murales más maravillosos del mundo maya es probablemente un personaje que aparece con su firma en el cinturón (ah tz´ib Och).
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